No se ustedes, pero leer para mi es un increíble placer que me ayuda a relajar, especialmente en esos momentos cuando el estrés pareciera querer asomarse.
Sin embargo no siempre cuento con el tiempo que me gustaría para sentarme a leer una tarde completa como cuando era adolescente, porque mientras pasan los años las responsabilidades van aumentando y los tiempos disminuyendo. A pesar de ello, siempre busco algunos momentos para arrancarme a la biblioteca y buscar una nueva lectura.

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Hace poco, figuraba con el número 49 de la lista de espera de un ejemplar de la nueva novela de Isabel Allende, “El amante Japonés”… y haciendo el cálculo de cuánto tiempo demoraría la llegada de mi turno, perdí la esperanza de leerlo pronto. ¿Por qué no compré un ejemplar? porque es mi modo de protesta ante el impuesto absurdo que en Chile se debe pagar por adquirir un libro que por muy “superficial” que sea su contenido, jamás dejará de ser una fuente de cultura y aprendizaje. Entonces, olvidé que estaba inscrita en aquella lista.

En reemplazo de aquella esperada novela, tomé cualquiera del estante de “novedades” disponible en la biblioteca de Providencia. Miré la portada y me dije… ¡Francisca, esta novela requerirá harto tiempo!. Un pesado libro con más de 500 páginas, de texto pequeño y sin ilustraciones.
“Flores y Sombras” de Lian Hearn.
Nunca y como política personal, leo las contraportadas de los libros con las reseñas que hacen las editoriales, pues siempre he pensado que no representan la idea principal del libro.
Y bueno lo tomé y me lo llevé.
Para mi grata sorpresa, es una novela increíble que relata la vida de una mujer Japonesa durante el 1857. Una mujer que sueña con ser médico y que dada su condición de “Mujer” le es negada socialmente esta profesión.
Aprendiz de su padre que era un médico reconocido en la región, comienza a tratar junto a él, lesiones menos graves de los valientes Samuráis que llegan a su clínica en busca de mejoría, también trata dolencias de los humildes habitantes de su pueblo, quienes pagan su atención con frutos y animales.

A lo largo de la historia esta mujer se casa, se escapa y decide seguir a su tío con quien se crió y con quien tienen sólo dos años de diferencia. Lo sigue a la lucha, pero para poder hacerlo,Tsuru debe cambiar su identidad, pues para ser médico y ser parte de la guerra, ella debe ser parte del mundo de los hombre.

Es impresionante como la historia nos va mostrando detalles donde las mujeres hemos sido coartadas de una u otra forma a poder cumplir nuestros sueños, por muy simples o complejos que estos sean. Afortunadamente hoy en día la voz de la mujer se deja oír con fuerza y amor.

Una historia absolutamente recomendable para quienes gustan de las novelas históricas, que relata sorprendentes detalles del Japón en 1800. ¡Un imperdible absoluto!.

Y tú, ¿qué lees?

 

 

 

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